martes, febrero 01, 2005

Wittgenstein (II): Las insuperables dificultades del realismo

El problema central de la filosofía Moderna (el problema que define precisamente la Modernidad) es la relación sujeto-objeto.

En el s.XVI Descartes rehizo el terreno de juego del pensamiento Occidental con “El Discurso del Método”, el libro fundacional de la epistemología. Aunque el “Discurso” es una obra valiosa pagina a página, hay un párrafo que ha quedado para la eternidad, porque muestra con absoluta certeza la existencia del yo pensante: y la certeza es tan abrumadora que todas las demás verdades resultan débiles en comparación:

“Decidí figurarme que todas las cosas que antes habían penetrado mi espíritu eran tan falsas como las ilusiones de mis sueños. Pero inmediatamente advertí que aunque quisiese pensar que todo era falso necesariamente era una cosa lo que yo pensaba y viendo que esta verdad: pienso luego existo era tan firme que las mas descabelladas suposiciones de los escépticos no la hacían vacilar juzgue aceptarla como primer principio de mi filosofía”

Unas décadas después del “Discurso”, Newton consolida la Ciencia moderna, y entonces se consuma el cisma fundamental de la Modernidad: mientras la Filosofía se hace crecientemente subjetivista y tiende irremisiblemente hacia el solipsismo, la Ciencia recaba un inmenso cuerpo de doctrina a favor del materialismo. El aparato de la Ciencia Moderna es cada vez más y más capaz de explicar el universo en términos de una materia irracional, automática, objetiva, y medible y la consciencia se convierte en un “epifenómeno”. Esa cosmovisión materialista (que comparto) sin embargo tiene que convivir con unos argumentos casi irrefutables según los cuales hablar de realidad “externa” no puede ser sino un abuso lingüístico.

El solipsismo cartesiano es simplemente epistemológico. Siendo justo, Descartes jamás coqueteo (ni siquiera para refutarlo) con el solipsismo, sino con el escepticismo: nunca duda la existencia de la realidad externa sino de nuestra capacidad para conocerla.

El primer filosofo que pasa del escepticismo cartesiano (epistemológico) al solipsismo (¡ontológico!) es Berkeley. La ecuación cartesiana se invierte: ya no se trata de la incapacidad de la mente para conocer al mundo: Berkeley afirma que es el mundo el que no existe hasta que la mente lo conoce. La dualidad mundo-yo permanece no obstante intocable, entre otras cosas porque un “deux-ex-machina” teológico permite a Berkeley salvar el objetivismo de su propia refutación.

Stuart Mill, no obstante, en su “Lógica” ya insinúa que el mundo es por definición el espacio que habita el yo, aunque a continuación se lanza a refutar lo evidente, porque salvar el objetivismo es el fin (confesado) de todos los filósofos modernos, que son quienes lo han demolido.

El primer filosofo serio se atreve a aceptar plenamente el solipsismo es Wittgenstein en el “Tractaus logicus-philosoficus”:

“Yo soy mi mundo”
Tractatus 5.63

“El sujeto no pertenece al mundo sino que es el limite del mundo”
Tractatus 5.632

“Se ve así que el solipsismo coincide con el puro realismo. El yo del solipsismo se contrae hasta convertirse en un punto inextenso y queda la realidad por él coordinada”
Tractatus 5.64

Bien, la tradición epistemológica y ontológica Occidental ante la naturaleza absurda e irrefutable del solipsismo se ha limitado a descartarlo: Hume y Russell nos proponen la actitud siguiente: Hay dos opciones: creer en la realidad externa o no: elige tu favorita.(La “frase letal” de Hume: “el idealismo es irrefutable pero no produce la menor convicción”).

En mi opinión el problema del objetivismo no es que la materia “exista” o no, sino que cuando aceptamos la existencia de la materia no sabemos lo que estamos aceptando. Vamos a ir paso a paso.

En primer lugar esta la existencia del yo (=¿mundo como representación interior?, conforme a Tractatus 5.632). El “cogito cartesiano” demuestra irrefutablemente la existencia del “yo”. En segundo lugar esta la aceptación de la existencia de otros seres conscientes: cuando acepto que hay otros, lo único que tengo que hacer es un acto de fe: igual que yo existo, existen otros seres conscientes semejantes a mi. Yo soy una consciencia y por eso SÉ lo que es la consciencia. El entramado de la “intersubjetividad” es por tanto plenamente inteligible, aunque indemostrable.

Desgraciadamente la materia no solo es indemostrable: además la materia objetiva es ininteligible: cuando alguien me pide que crea en un objeto subyacente a nuestra percepción (necesariamente subjetiva) y que no obstante no depende de esa percepción sino que esta mas allá de ella (¿?), aparte de un acto de fe (creer lo que no vimos) se nos pide un imposible (¡creer lo que no entendemos!).

Pero antes de seguir, voy a intentar destruir ese concepto intuitivo de materia objetiva, de forma que quede claro hasta que punto la materia es un concepto incomprensible (pero por otro lado la materia es por definición algo que no es parte de nuestra subjetividad ¡y por tanto es normal que sea incomprensible!). La metáfora solipsista en la época de Descartes eran los sueños: en nuestro tiempo sin embargo la realidad virtual es más eficaz.

Por eso os propongo un universo simulado en un ordenador tal que como resultado de la simulación surgen seres conscientes. Bien, en ese universo hay unas “leyes de la Física” que son ni mas ni menos que el programa subyacente. La materia es el entorno simulado en el que viven esos seres conscientes, que es su “entorno objetivo”, no obstante generado por el ordenador. Para todos los efectos la materia “virtual” es real. Es decir, en este ejemplo queda claro que la materia no es algo incondicional y objetivo (el ordenador físico), sino, por definición, el entorno del yo (que en este caso es el entorno artificial generado por el software).

Al aceptar que la materia no “esta ahí”, sino que “depende del yo”, nos deslizamos peligrosamente hacia un punto en el cual las leyes de la Física dependen del sujeto, y por tanto o bien no hay noción posible de objetividad (y cualquier desvarío lunático es parte de la "realidad") o bien la objetividad es una “percepción consensuada” y entonces las leyes de la Física en vez de decidirse según el método científico, deberían decidirse por votación.

Obviamente ambas opciones son absurdas e intelectualmente estériles. Ambas deben ser rechazadas, pero no pueden ser refutadas. Por ejemplo, para nuestros habitantes de la realidad virtual decir que su realidad es falsa es ridículo, porque es la única que tienen. Por otro lado esa realidad es en cierto sentido “objetiva”, en el sentido de que hay un programa subyacente que dirige su pequeño universo. Se da el hecho de que tienen unas leyes de la Física, pero que esas leyes no son “las leyes de la Física” sino “sus leyes de la Física”. Que la materia es “lo que rodea al sujeto”, pero a la vez no “depende del sujeto”…

Estas reflexiones no pretenden minar la fe en la existencia de la realidad externa, sino algo más constructivo: señalar el abismo insalvable que nos separa de ella.

PD.-Quiza este post os resulte confuso pero es que

“De lo que no se puede hablar, mejor es callarse”
Tractaus 7

9 Comments:

At 8:09 p. m., Anonymous Anónimo said...

[ El aparato de la Ciencia Moderna es cada vez más y más capaz de explicar el universo en términos de una materia irracional, automática, objetiva, y medible y la consciencia se convierte en un “epifenómeno” ]

Matización 2 [Discrepancia]
No puedo estar en absoluto de acuerdo con tal proposición. Mas bien afirmaría que:
El aparato de la Ciencia Moderna es cada vez más y más incapaz de explicar el universo en términos de una materia irracional, automática, objetiva, y medible. La consciencia se convierte en una variable necesaria sin la cual la explicación del universo pierde coherencia.
De hecho, el concepto “universo” como descripción de un todo objetivable va siendo paulatinamente sustituido por el término “metaverso” al considerarse cada vez más la idea de que las fluctuaciones probabilísticas previas al gran estallido prefiguren no sólo el universo en el que estamos inmersos sino series de ellos. Sería por tanto más correcto referirnos al concepto “multiverso” como un subconjunto de aquél, y “universo” como un elemento o conjunto unitario del que vamos intuyendo sus propiedades.
Todo esto puede sonar a ficción científica pero en la base de tales digresiones radica una pregunta elemental muy del gusto del señor Wittgenstein a saber:
¿ Es posible disociarse del lenguaje ?
Para los románticos idealistas del XIX existían dos mundos.
“... pero entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra” G.A.Bécquer.
Bertrand Russell en su introducción al Tractatus sugiere:
“que todo lenguaje tiene, como Wittgenstein dice, una estructura de la cual nada puede decirse en el lenguaje, pero que puede haber otro lenguaje que trate de la estructura del primer lenguaje y que tenga una nueva estructura y que esta jerarquía de lenguaje no tenga límites”
Desconozco la respuesta pues no recuerdo los tiempos en que desconocía el lenguaje. Tal vez por ello no tenga el más mínimo recuerdo. ¿Conocen a alguien?
El ejemplo tipo “matrix” que propones en tu artículo toda persona que haya experimentado alguna vez el denominado “sueño lúcido” (ser consciente de que se está soñando) entenderá claramente la cuestión solipsista, (y mucho más claramente si la próxima vez que tenga una pesadilla se deja coger por el monstruo.)

Finalizaré con una proposición salomónica del Tractatus; tal vez algún día consiga acercarme a tal ideal.
“ 4.116 Todo aquello que puede ser pensado, puede ser pensado claramente. Todo aquello que puede ser expresado, puede ser expresado claramente.”


Atentamente:
Libelator

 
At 1:03 a. m., Anonymous Anónimo said...

Hola Kantor:

He estado un buen tiempo completamente fuera de internet y ha sido interesante... Así he podído leer varios posts tuyos seguidos... (esa regularidad...)

Mi pregunta es clara y sencilla:

Soy estudiante de economía y mis coqueteos con la filosofía van más por el lado de la filosofía de la ciencia, de la moral, la ética, teorías de la justicia, de la libertad...

Últimamente he decidido dar un salto y leer la "historia de la filososfía occidental" de Russell. No es que esté muy interesado en profundizar en cuestiones epistemológicas u ontológicas, pero mi pregunta es la siguiente:

¿Qué libros de filosofía me recomiendas?. Ante todo que sean divulgativos ¡divulgativos!. Me importa un comino si es fundamental leer a Descartes o a Kant (¿recomndarías la Tería General a un lego?). ¡No podría soportarlo!. No se si has leído "Lo que sócrates le diría a Woody Allen". A mí me ha encantado porque es tremendamente divulgativo.
Pues bien, te pediría una buena lista de lecturas sobre filosofía y cuánto más relacionado con las ciencias sociales mejor.

Espero que no sea mucho pedir

Muchas gracias por adelantado y un saludo.

Milton

 
At 6:44 p. m., Anonymous Anónimo said...

Hola ,

Empezando por la cuestion del materialismo:
En mi opnion el programa del materialismo fisicalista
ha sido y es un exito y la capacidad de la ciencia para expresar el universo y la vida en terminos de "leyes de la Fisica" no ha sufrido ningun reves importante en 5 siglos. Incluso la mecanica cuantica, a pesar de sus complejidades, al introducir "el problema de la medicion", sigue siendo esencialmente fiel al programa Newtoniano, con el simple añadido de distribuciones de probabilidad, es decir de un elemento probabilistico, no obstante igualmente "irracional y automatico".

Ademas (y detesto los argumentos de autoridad, pero como no soy fisico creo que es pertinente usarlos) la abrumadora mayoria de los fisicos siguen fieles al fisicalismo. Vease mi adorado Penrose en "La Nueva Mente del Emperador"

Kantor

 
At 6:54 p. m., Anonymous Anónimo said...

Y ahora Milton,
No lo se...sinceramente. Lo que se de Filosofia viene primero de una serie de lecturas dispersas que incluyen ciencia-ficcion, economia, Logica (esta si, en grandes dosis durante la carrera, con especial atencion a los problemas de incomputabiliadad y la Teoria de Modelos) y porque no reconocerlo, el curso de Filosofia de COU.

Te voy a hacer no obstante una recomendacion, mas litararia que Filosofica: Lee a Borges, ya sea sus libros de cuentos ("El Aleph" o "Ficciones" o sus ensayos ("El libro de arena" o"Discusion"): al menos disfrutaras del mejor escritor que yo he leido, y las cuestiones epistemologicas y sobre todo ontologicas estan siempre presentes.Como siempre en Alianza Editorial.

Pero aunqu los problemas eticos y en cierta manera epistemologicos estan MUY presentes en economia, es mejor leer a quienes los abordan desde la economia (Buchanan, Hayek y Friedman).

Que opinas Libelator? Alguna recomendacion para Milton?

Kantor

 
At 1:17 p. m., Anonymous Anónimo said...

Hola,
Lamento no estar a la altura. Mis conocimientos sobre Milton son practicamente nulos. Coincido con Kantor en lo de Borges y recomiendo su ensayo "Historia de la eternidad" (colección Alianza ed. nº 338)

Saludos.

Libelator

 
At 10:36 p. m., Anonymous Anónimo said...

Pues no sé por qué tienes que ir sólo a los de divulgación. Me he encontrado que, en efecto, los textos más antiguos son difíciles tantas veces y es mejor que te los expliquen. Para mi (no a mi juicio, sino para mi pura vivencia) el caso más claro es Kant. Hasta que no me lo ha explicado un verdadero experto no me había enterado de nada. Con Aristóteles parecido, menos pero parecido (a lo mejor es cosa mía, hay quien dice que es muy claro...). A Locke y Hume, siendo antiguos se leen bastante mejor. Pero muchos de los filósofos modernos se entienden muy bien... si no te importa esforzarte. Russell está muy bien. Te recomiendo a Quine, a mi modo de ver el mejor exponente del empirismo. Me gusta la que creo es su último libro "En busca de la verdad". Es muy interesante "Las raíces de la referencia". Estos en el terreno de la filosofía del lenguaje, más bien. Luego está "Filosofía de la lógica", que trata de eso (no estoy muy seguro del título, no encuentro el libro por ahí, pero va de eso, vaya :).

Supongo que habrás oído hablar de "La estructura de las revoluciones científicas" de Thomas S. Kuhn (no importa la editorial, hay varias, elige), dentro del área de la filosofía de la ciencia y/o de la historia de la ciencia. Léelo, a mi juicio complementa la visión de Quine (es una afirmación controvertida, de acuerdo. Por otra parte no es original mía). Por cierto, para una, digamos, explicación o elucidación de las teorías de la ciencia antigua, Hanson (Constelaciones y conjeturas, Alianza) y el propio Kuhn con un ensayo excelente sobre los orígenes de la teoría cuántica (creo que en Alianza, pero tampoco encuentro el librito y no recuerdo su título, ordenado que es uno, ya ves. De todas maneras el ensayo es importante y con esas pistas lo podrás encontrar).

De Popper, cualquier cosa, se entiende muy bien. Aunque a mi no me convence, la verdad... pero no deja de ser sensato.

Otra concepción de la ciencia es la de Lakatos que, por cierto, suele encantar a los economistas ("Metodología de los programas de investigación científica." Alianza) ¿Has oído hablar de "nucleo duro" por aquí "núcleo duro" por allá? Pues me da la impresión de que fue Lakatos el primero en usar la expresión. Por cierto que lo mismito que Kuhn y la palabra-fetiche "paradigma", de tanto sabor. Naturalmente, usadas en boca de los políticos con un significado tenuemente relacionado con el original.

Todos los que te he recomendado pertenecen a la filosofía anglosajona. Luego está la fascinante rama de la filosofía continental (yo la llamo "filosofía de letras") que incluye a gente como Nietzsche, Schopenhauer, Hegel... y algún que otro francés. Pero por ahí que te aconseje otro :)

Dodgson.

 
At 3:58 a. m., Blogger Carlos Mario Cortés H. said...

Creí que la entrada continuaba en Wittgenstein III, pero no es así.

Ud. dijo:

Al aceptar que la materia no “esta ahí”, sino que “depende del yo”, nos deslizamos peligrosamente hacia un punto en el cual las leyes de la Física dependen del sujeto, y por tanto o bien no hay noción posible de objetividad (y cualquier desvarío lunático es parte de la "realidad") o bien la objetividad es una “percepción consensuada” y entonces las leyes de la Física en vez de decidirse según el método científico, deberían decidirse por votación.

Sin duda, ambas opciones son absurdas como ud. lo afirma. Pero hay más opciones dentro de los mismo términos. Sobre todo, hay una más interesante que la versión del sufragio por la objetividad, i.e., el sometimiento a los criterios internos de racionalidad. Toda forma de pensamiento ha de tener, en efecto, una forma. Y ésta ya ofrece unos criterios que presiden la opinión de la mayoría. Como de hecho se da, podemos contar casos en los que tal forma se deforma un poco, y en esa medida, existe una autoridad superior.

Desde luego que las cosas no se detienen en la forma pura; se debe considerar algunos contenidos. Pero estos contenidos son igualmente suscritos por la mayoría en la medida en que hay comunicación. Éstos, como primeros principios, junto con la forma correcta del pensamiento, son lo que determina la objetividad.

Este razonamiento aplica tanto para las versiones más subetivistas como para algunas formas de fisicalismo. Un fisicalismo como el descrito por Richard Rorty, especialmente, en la filosofía y el espejo de la naturaleza.

La duda escéptica se basa en una epistemología básica que ella misma desechable. Es decir, podríamos concebir una teoría del conocimiento en conformidad con el fisicalismo, de tal suerte que, si la suscribimos con convicción, la duda desaparecería. Es el caso de los organismos imaginarios que propone Rorty en la obra citada: los antípodas. Han sido fisicalistas siempre, y por eso no entienden la idea según la cual la realidad podría no existir, o que nuestras mentes no estén en contacto con ellas. En general, la noción del velo de las ideas se les antoja tan inconcebible como a la modernidad la posibilidad de hablar de la cosa en sí.

 
At 4:01 a. m., Blogger Carlos Mario Cortés H. said...

Perdón por las letras que faltaron. Tendré más cuidado la próxima vez.

Gracias.

 
At 3:21 a. m., Blogger Hernán Pereira said...

Le recomiendo a Milton la lectura de Hans Georg Gadamer Verdad y Metodo I y Nihilismo y Emancipación de Gianni Vattimo.
De los cuales realizaré en el futuro algunos comentarios. Espero seguir la línea de los ya realizados.

 

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