viernes, mayo 23, 2008

Sobre Red Liberal

En general soy una persona ocupada; el escaso número de mis posts se debe a que detesto escribir, o dicho en términos praxeológicos, a que prefiero hacer otras cosas; también a que la explosiva mezcla de aburrimiento y laboriosidad que exige mi trabajo se come mi tiempo, y más aún mis energías. Por eso suelo huir de las polémicas, de los memes y en general de toda la masturbación blogesférica.

Pero al final hay que hablar de estas cosas: del liberalismo, de Red Liberal y de esta primavera liberal que lleva casi cuatro años marcando todavía no la política, pero si el discurso intelectual en España. Hay que hacerlo porque parece que muchos se han alzado en armas contra ella, de donde deduzco (otra vez la preferencia revelada) que es más importante de lo que creía.

Hace ya más de tres años que empecé a escribir Kantor, justo después de volver a España y tras un par de años en el extranjero. Durante mi último año fuera conocí Red Liberal, básicamente a través de los debates sobre la economía austríaca. A pesar de tener una formación económica de élite, aquellos debates especialmente con Juan Ramón Rallo se encuentran entre las experiencias formativas más importantes de mi vida. Fue en RL donde empecé a entender plenamente los límites de la economía neoclásica; añadí sustancia filosófica y epistemológica a los modelos económicos que había deglutido sin casi entenderlos durante mi educación formal. Cuatro años después no solo soy un economista ortodoxo (más ortodoxo que entonces), sino que además lo soy por las razones correctas. Por tanto, gracias Dani, y gracias Rallo.

Empecé mi blog sin apenas lectores, y teniendo en cuenta mi ritmo de actualización seguiría sin tenerlos si no hubiese existido Red Liberal. Gracias a RL mis escasos posts suelen tener entre diez y veinte comentarios, una cifra muy notable para un blog español. Y Kantor es un blog leido no solo por mis posts, sino también porque el grupo de comentaristas que me han acompañado estos cuatro años es simplemente espléndido; y si lo que he escrito hasta ahora os parece interesante, debo deciros que es solo una fracción de lo que he aprendido escribiendo.

Esta es la parte del iceberg que se ve. La parte que no se ve es la que está en el futuro. Hace seis años cuando tuve que escribir mi tesina de fin de Master, no tenia ni una sola idea para hacerla. El resultado final fue impecablemente correcto, e incluso superficialmente interesante, pero fijaos si me pareció irrelevante que decidí no hacer un doctorado. Mientras escribo estas líneas tengo una carpeta llena de proyectos de papers, y una pila de programas de Matlab. Algunas de las ideas que contiene este blog son relativamente originales, pero las mas originales son las que no escribo; el año que viene espero empezar mi doctorado, y buena parte de lo que tengo pensado ha empezado en este humilde espacio. Creo que nunca le he dado las gracias a Dani, pero sin RL yo seria un economista mediocre más, machacando escépticamente modelos de regresión y leyendo libros de Física popular para matar mi frustración. Así estoy igualmente frustrado, pero es porque tengo demasiado que decir y poco tiempo para hacerlo.

El movimiento liberal no ha sido ningún gran éxito político y no va a serlo. Von Mises y Hayek vieron a Austria devorada por el nazismo, y no veo razones para creer que nosotros seamos mejores que ellos. Pero las ideas tienen consecuencias. Mises y Hayek son (lo sepan o no los economistas ortodoxos) dos de los filosofos más influyentes de la Historia; uno no puede entender la fundamentación moderna de la ciencia económica sin Acción Humana, ya que Von Mises expresó con palabras lo que Nash acabó formalizando. Estas ideas fueron el combustible que usaron Friedman, Reagan y Thacher para salvar nuestro estilo de vida.

Desde luego la mayor parte de las ideas que han salido del liberalismo español no son originales ni interesantes. Pero medimos la fertilidad intelectual no por las ideas que no son interesantes, sino por las que lo son. Al menos Rallo, la Ilustración Evolucionista y el blog de Snipfer son de esas cosas de internet que hay que leer. Más en el dia a dia, Huber, Politeia y los bloggers de “Desde el Exilio” son puntos de referencia bastante mejores que los periódicos españoles.

En las semanas siguientes del 11-S recuerdo que me pregunté ¿a que tendremos que renunciar después de esto? Estaba claro que no podríamos seguir como antes. Estaba claro que ibamos a tener más escuchas, más operaciones militares y que algunas cosas, como las leyes de guerra nunca iban a volver a ser iguales. Bien, sin embargo había una libertad y solo una que creía entonces y ahora que no debía tocarse ni poco ni mucho: la de expresión.

Necesitamos los errores para mejorar los aciertos. En el “Ensayo sobre la Libertad”, J.S. Mill argumentaba que cada vez que una idea correcta es atacada, eso nos ofrece una nueva oportunidad de defenderla. Que una idea solo puede ser plenamente entendida y plenamente creída en oposición a sus adversarias. La evolución no sería lo mismo sin Creacionismo y Diseño Inteligente, la economía cuantitativa sin sus opuestos anti-cuantitativos (austríacos y marxistas) o la teoría política sin el anarquismo.

Siracusa 2.0 o Lorem Ipsum se dedican a la excelencia, pero el precio de esa excelencia es la ortodoxia. Se que cuando leo a Eduardo a Snipfer, o a Citoyen, no me voy a llevar ninguna sorpresa desagradable, y voy a aprender mucho, pero también se que no me van a obligar a repensar lo que daba por supuesto; solo a extenderlo.

Los anarquistas de mercado me han hecho reconsiderar lo que es un bien público, que es un mercado competitivo y a comprender lo que es un orden social policéntrico; también a preguntarme si la Justicia o el Ejercito deben ser en buena parte privados, y a reconsidera si la tenencia de armas era un error social o la garantía de la libertad. En general yo, como socialdemócrata utilitarista debo reconocer que mi visión del Estado no se parece en nada a la de hace cuatro años. Gracias a David Friedman, a Juan Ramón Rallo o Jesús Huerta de Soto. O sea gracias (directa o indirectamente) a RL.

Cuando Daniel decidió expulsar a Iracundo de Red Liberal estaba defendiendo lo que esta comunidad ha significado. Durante meses Iracundo, muchas veces con argumentos de peso, pero siempre a hostia limpia ha querido repartir carnets de liberal, es decir eliminar de RL la cizaña; pero en el mundo de las ideas, matar la cizaña es perder con ella mucho trigo. Llevábamos meses de peleas constantes, de réplicas inacabables y de hostilidad general. RL solo hablaba sobre RL, y en una medida incómoda, pero legítima Dani ha decidido evitar esa dinámica. Yo quizá lo hubiese hecho de otro modo, pero las razones de Daniel (aparte de la legitimidad que confiere ser el propietario) eran sólidas.

Red Liberal es un escáner que agrega un amplísimo espectro de ideas liberales y conservadoras. Funciona según un principio de no intervención que genera errores individuales fácilmente reconocibles (1), pero en conjunto crea un ambiente de libertad y es en esa efervescencia donde se forman las ideas. La libertad siempre parece descuidada, y fácilmente mejorable con un hacha en la mano, pero las hachas, cuando se usan tienen la manía de generar consecuencias imprevistas.

Si tan detestable era compartir espacio con Batiburrillo, o con Rallo, y sin tan antiliberal era Daniel Rodríguez ¿para que quedarse? ¿Para sabotear el invento? Si estaba “desenmascarando” a “los falsos liberales”, ¿por qué deberían ellos dejarse quitar la “máscara”? ¿Acaso se permitiría en Siracusa 2.0 un blog teocon? Lógicamente en RL, una red dedicada a ser un punto de reunión de los liberales españoles ¿qué sentido tiene que hubiese un liberal que no creía que hubiese esos puntos de reunión y que dedicaba la mitad de su actividad a procurar que no los hubiese?

El modelo RL, como demuestra el último incidente, es claramente atacable, del mismo modo que es más fácil el terrorismo en Israel o Estados Unidos que en la URSS o China. Pero la URSS es cosa del pasado y China poco a poco va siéndolo (como país comunista), mientras Estados Unidos e Israel siguen prevaleciendo.

Red Liberal es un proyecto necesariamente incompleto, y si fuese la única pagina web política de la derecha, debería estar organizada de otra forma. Pero es simplemente un excelente agregador, que ocupa muy bien su lugar en el mercado. Al menos desde el punto de vista de quienes seguimos día a día revelando nuestra preferencia por él, a la vez que por otros.

(1) Pues yo reconozco que a mi el liberalismo heavy-metal del Manchego me ponía.

jueves, abril 17, 2008

Santa Productividad, Ruega por Nosotros

Como la electrodinámica cuántica, la astronomía tolemaica y la relatividad general [1], la ciencia económica tiene sus propios términos de ajuste, para "explicar" lo inexplicable.

Y lo inexplicable, querido lector, es el crecimiento y la innovación. A pesar de la fama de optimismo que acompaña a la ciencia melancólica, el modelo de crecimiento neoclásico tiende a un estado estacionario (I , II), donde el producto deja de aumentar y el volumen de la inversión es igual a la depreciación del capital. Por su parte el modelo neoclásico del agotamiento de los recursos naturales, debido a Hotelling, predice un alza sistemática del precio de las materias primas, conforme el agotamiento obliga a la economía a explotar yacimientos cada vez más marginales.

Sin embargo, la tierra gira, la economía crece y los precios de las materias primas llevan dos siglos reduciéndose. Así que para no hacer el ridículo, los economistas nos hemos tenido que rendir a la evidencia, e incluir términos exógenos que den cuenta del crecimiento. En general suponemos que esos términos se deben a la presión que el mercado ejerce para la mejora permanente de los procesos productivos. El producto crece de dos formas: por movilización de los factores (incluyendo en la función de producción más trabajo, explotando más recursos naturales o dedicando una fracción superior del producto a la acumulación de capital) y por la mejora de los métodos productivos (aprendiendo a usar el mismo volumen de factores para producir más bienes valorados por el consumidor).

La primera forma de crecimiento es sencilla de expresar en forma de una función de producción/consumo/ahorro (veánse los modelos de Ramsey y Solow). La segunda parte está muy afectada de los problemas de predicción que Popper considera en la "La miseria del historicismo". Es difícil predecir la innovación, porque, bueno… es nueva.

En los años 60, la CIA, sinceramente asustada por las cifras de crecimiento de la URSS, y por la promesa de Khruchev de "enterrar el capitalismo", encargó a un grupo de economistas dirigidos por Solow que analizasen las tendencias a largo plazo de la economía soviética.

Solow utilizó una estimación econométrica de la función de producción de los Estados Unidos y la URSS basada en la función de producción Cobb-Douglas. Dividió el crecimiento (numéricamente) en tres factores: el debido a la variación de la fuerza laboral, el debido a la variación de la tasa de ahorro, y un residuo llamado "residuo de Solow", que definió de una forma magistral como "la medida de nuestra ignorancia".

A esa medida de nuestra ignorancia se la llama "productividad".

La conclusión de Solow fue tranquilizadora para sus jefes de la CIA: el crecimiento en los Estados Unidos correspondía principalmente a las ganancias de productividad. En la URSS era el resultado de una masiva movilización de los factores productivos; en consecuencia, dado que la fuerza laboral esta limitada por el total de la población de un país, y la tasa de ahorro en una economía cerrada no puede superar el 100%, el modelo de crecimiento en la URSS era intrínsecamente limitado. Los Estados Unidos seguirían creciendo, mientras la URSS estaba condenada a cambiar su modelo o estancarse. Ocurrió con la exactitud de un reloj suizo en la década siguiente. Una década después el experimento comunista fue liquidado.

España lleva creciendo por movilización de factores durante alrededor de los últimos 7 años. Ahora la fiesta de la construcción se ha acabado. Y por tanto el modelo "debe cambiar". El discurso oficial es claro: "debemos cambiar un crecimiento basado en la construcción por un crecimiento basado en la productividad". Pero querido lector, tú y yo ya sabemos que la productividad es la medida de nuestra ignorancia.

Por tanto quienes proponen ese cambio de modelo, quieren decir (literalmente) que "debemos cambiar un crecimiento basado en la construcción por no sabemos qué".

Si lo dijesen así, todos tendríamos más clara la situación.

[1] Renormalización, epiciclos y constante cosmológica.

martes, abril 08, 2008

Globalización y Hegemonía Americana

A petición de los editores de Loren Ipsum, he escrito esta pequeña nota sobre política exterior americana, Hegemonía, Imperio y Globalización. No dice nada que mis lectores no sepan, pero ordena lo anterior, y es relativamente breve.

En unos días la incluiré en esta entrada, pero por ahora, aquí está:

http://www.lorem-ipsum.es/publicaciones/articulo.php?art=102

Además, aquí podeis comentarla.

miércoles, abril 02, 2008

La Fracción Militarizable de la Riqueza

“El molino de viento produce al señor feudal, la máquina de vapor al capitalista industrial”.

Karl Marx, “La miseria de la filosofía”. 1847

1.-Marx y el motor de la historia

Leí la frase que encabeza este post muy pronto: tal vez a los 16 años; y aún recuerdo la sensación de júbilo que me produjo. Supongo que más que ninguna otra halagaba al incipiente materialista histórico que yo era entonces. Pero incluso en aquel momento me pareció sorprendente la elección del molino de viento como término de comparación, porque el lector ya sabe que lo que produjo al señor feudal fue la armadura, la caballería y los castillos; y lo que acabó con él fue la pólvora.

¿Por qué Marx se centraba en el régimen de producción general en lugar de considerar la tecnología de producción en el sector más específicamente político, es decir, en la guerra?

Supongo que porque los economistas abstractos (y los ricardianos somos los más abstractos de todos) tenemos sesgos: el más importante es suponer que todo es fungible. El modelo marxista de competencia geopolítica era economicista: partía de la noción de excedente de producción y suponía que una sociedad con un régimen de producción superior podía generar un excedente mayor, que se podía utilizar militarmente, de forma que la aparente competencia entre tecnologías militares era ilusoria: lo que realmente competían eran los regímenes de producción, que generaban el excedente que acababa determinando la superioridad militar.

Solo que no es así.

2.-Nomadas y sedentarios

En el s.XVII el mundo llevaba unos 8.000 años conociendo la agricultura. La agricultura genera un excedente de producción por hectárea muy superior (unas 50 veces) a la ganadería extensiva. Este excedente es la base sobre la que se forma una sociedad civilizada, y crea las condiciones para la urbanización.

Comparado con la ganadería extensiva, ciertamente el excedente de una sociedad agraria avanzada es entre uno y dos órdenes de magnitud superior por unidad de terreno. Menor, pero muy apreciable, es ese excedente cuando se mide per capita; y en él se basa la existencia de una sociedad articulada.

No obstante, tan tarde como en 1.681 los manchúes, una tribu nómada, eran capaces de invadir con éxito China. Aunque probablemente sea la última gran invasión nómada de la historia, no era en absoluto la primera: en siglos anteriores diversos pueblos de las estepas de Asia habían invadido las regiones civilizadas y urbanizadas de Asia y Europa: los mongoles en el s.XI habían derrotado a los Imperios árabe, chino, y habían llegado a amenazar Europa.

¿Cómo era posible para un pueblo de las estepas invadir sin dificultad a pueblos mucho más grandes en población y riqueza? Bien, la cuestión es ¿qué riqueza?

En el s.XI, en la era dorada de la caballería, cuando un infante no valía casi nada en el campo de batalla, el factor militar esencial era el número de hombres a caballo y su destreza con ellos. Las inmensas estepas de Mongolia estaban casi despobladas, pero en ellas habitaban más hombres que caballos. Los mongoles no eran muy ricos en oro, y quizá tampoco en espadas, y desde luego eran pocos, pero en aquel momento, como nómadas esteparios tenían una fracción importante del total mundial de caballos y su vida diaria era un permanente entrenamiento militar, precisamente en caballería.

Para los árabes o los chinos, cada jinete y cada caballo era un coste que se tenía que sufragar con el excedente de producción. Para los mongoles, los caballos y el montarlos eran parte de sus actividades productivas como ganaderos esteparios. Las sociedades urbanas que se enfrentaron a los nómadas en el s.XI, o los chinos del s.XVII necesitaban acumular riqueza para defenderse, mientras que para los pueblos esteparios las armas eran a la vez su riqueza.

Esto nos indica una regla general: desde el punto de vista de la competencia geopolítica el elemento económico fundamental no es la riqueza, sino la fracción de esta que se puede desviar fácilmente hacia usos militares.

3. Talasocracias

Otra regularidad interesante, y relacionada con la anterior se refiere a la historia de los poderes marítimos. Si algo los ha caracterizado y sigue haciéndolo (porque vivimos en una Era Talasocrática) es que además de gobernar los mares, suelen ser sociedades mercantiles, científicamente adelantadas y las rutas comerciales que protegen pronto acaban enriqueciendo también a los rivales que acabarán sustituyéndoles: los fenicios pronto fueron sustituidos por los griegos, y la caída de Atenas no se puede entender sin el poder creciente de los griegos de Sicilia, la prosperidad de la Liga de Delos, y la rebelión de sus socios mercantiles, que culminó en el desastre de Siracusa.

En rápida sucesión los genoveses fueron sustituidos por los holandeses, y estos por los ingleses, y finalmente Inglaterra por Estados Unidos. En todo caso, el poder talasocrático se obtiene mediante una sociedad libre, mercantil, y científica. Mientras la guerra terrestre es intensiva en mano de obra, y depende de la capacidad del Estado para efectuar grandes conscripciones, la guerra en el mar es intensiva en capital. Hoy China puede alzar un Ejército de centenares de millones de hombres, pero es impotente no solo para recuperar Taiwan, sino incluso para ser una amenaza seria a solo unos cientos de kilómetros de sus costas. La naturaleza benigna de las talasocracias en la Historia es inevitable: el poder sobre el mar depende no del número de hombres o de los dominios de un Estado, sino de la calidad y abundancia de sus barcos, y los barcos son la herramienta del comercio, es decir, de la prosperidad y la fraternidad internacional.

4.-¿El final de la barbarie?

Con excesivo y posiblemente injustificado optimismo, Gibbon anunciaba el Fin de la Barbarie, asociado al aumento de complejidad de la guerra:

“Las matemáticas, la química, la mecánica o la arquitectura han sido aplicadas al servicio de la guerra, y los contendientes se enfrentan elaborando modos cada vez más complejos de ataque y defensa (…) . El cañón y las fortificaciones forman una barrera infranqueable para el jinete Tártaro. Europa está segura de cualquier futura irrupción de bárbaros, porque antes de conquistar deberían cesar de ser bárbaros. Los avances graduales en el arte de la guerra están siempre acompañados (…) de un aumento proporcional en las artes de la paz y la política civil”.


Edward Gibbon, “Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano”, Observaciones finales sobre la Caida del Imperio Romano de Occidente

No obstante los Turcos fueron una amenaza para Europa hasta el s.XVII, y en buena parte lo fueron con armas Europeas. Y aunque la barbarie universal es impensable, dado el valor militar de la industria y la ciencia, el lector debe considerar un hecho: hoy como ayer somos rehenes de la función de producción militar. Si nuevas técnicas vuelven a desacoplar la eficacia militar del aumento del nivel de vida y complejidad social, la barbarie podría volver a triunfar.

La visión progresista de la sustitución de los regímenes de producción obsoletos por otros superiores, y de la inevitabilidad del avance social es atractiva, pero a pesar de todo, en un mundo materialista la evolución (la dirección positiva de la Historia) y el progreso (la dirección normativa y subjetiva de mejora del bienestar y las posibilidades humanas), no tienen porque estar alineadas.

Una de las cosas que nos ofrece la tecnología es la posibilidad de ampliar la variedad y extensión de nuestros juegos de suma negativa.

domingo, marzo 09, 2008

Post Mortem

Bueno, hay que empezar reconociendo que el PSOE ha ganado las elecciones con contundencia. No ha habido mi prevista mayoría absoluta, pero la ecuación atentado=> alta participación=> contundente victoria socialista se ha cumplido. Ni el 75% de participación, ni la amplia victoria del PSOE eran de esperar (un 70% de participación y una victoria por los pelos, si).

Desde luego si yo fuese un periodista importante, probablemente no escribiría lo que pienso, sino lo que fuese mejor para España, y supongo que lo mejor para España es suponer que la repeticion amortiguada de los acontecimientos de Marzo de 2004, y la masiva propaganda institucionalista de "todos a votar" no han influido en estas elecciones.

Pero Elorriaga, Zapatero, Gabilondo, ETA, yo y los acontecimientos de esta noche estamos de acuerdo: la tensión política y la dinámica de la abstención de izquierdas regulan las elecciones en España. El espectacular hundimiento de IU, por otro lado, tampoco puede entenderse sin lo ocurrido en Mondragón, donde su flanco más detestable se ha puesto a la vista de la opinión pública en el peor momento.

Mi previsión numérica del jueves fue indiscutiblemente precipitada, y yo antes que ningún otro debería tener claro que las previsiones cuantitativas deben resultar de analisis cuantitativos: pero en lo cualitativo era una apuesta segura.

En cuanto a la presunta "teoria de la conspiración", invito al lector a echarle un ojo al post en cuestión, porque lo que decia entonces, y sigo diciendo ahora, es que los idiotas de las bombas y los Zutabes no han pensado esta carambola. Por tanto dentro de ETA, del nacionalismo o de la izquierda radical internacional hay alguien que si sabe hacer ingeniería demoscópica, y que me lo imagino más en una catedra de una universidad vasca, o americana que escondiendose de la Policia española en Bayona.

viernes, marzo 07, 2008

Bye, Bye Miss American Pie

Es inevitable. Zapatero ha tenido su dosis de tensión, y va a ganar las elecciones con mayoría absoluta.

El atentado va a movilizar el abstencionismo de izquierdas, ese millon de votantes basicamente antisistema que en el fondo están infrarepresentados politicamente . Ahora votar en un deber cívico, y para ser antisistema, el abstencionista de izquierdas es muy disciplinado (y bastante españolista).

Que el asesinato haya ocurrido en Mondragón, donde IU gobierna en coalición con ANV es
el colmo de la sutileza política, porque esos votantes adicionales podrian haber ido a parar a IU.

Con la Ley D´Hont, el PSOE ha ganado las elecciones con mayoría absoluta. Yo solo puedo hacer un inutil llamamiento al unionismo vengativo, ya sea de derechas (PP) o de izquierdas (UPD).

Los listillos de PP (y de la COPE/El Mundo) que han boicoteado a Rosa Diez acaban de suicidarse políticamente. Ella podria haber recibido esos votos, pero es muy tarde: nadie la conoce.

No es posible que un operación tan exageradamente bien diseñada venga de parte de los analfabetos políticos de ETA: estan bien aconsejados, y yo me pregunto por quién. El mundo del terrorismo es turbio, pero la unica verdad es que ya van dos veces que en este pais las elecciones se deciden por un asesinato político, resultado de un milimétrico análisis demóscopico. El PSOE iba a ganar de todas formas, pero no con mayoría absoluta.

Dicho esto, el peor error posible, pero a la vez inevitable seria volver a la carga con las conspiraciones. Porque no las hay. Lo que hay es sofisticación política y armas de fuego.

So Bye, Bye Miss American Pie.

domingo, febrero 24, 2008

Economía Cuantitativa y Extremismo Político

1.-Economia cuantitativa y extremismo político

Una de las correlaciones más estables en el campo de la ciencia económica es la que asocia las posiciones extremistas y el rechazo (pretendidamente epistemológico) a la economía cuantitativa y empírica. En este punto, Murray Rothbarh y Ludwig von Mises son indistinguibles de Karl Marx y Antonio Negri. La bestia negra de los radicales de todos los partidos es el economista cuantitativo.

La razón es sencilla: los números nos permiten representar de forma precisa los dilemas económicos. Pero una vez que estos dilemas se expresan con precisión, las soluciones que resultan son intermedias. Si hay un trade-off entre eficiencia y equidad, el proceso de maximización sometida a este dilema nos da invariablemente resultados mixtos, que dejan igualmente insatisfechos a quienes proponen el desmantelamiento del Estado o la dictadura del proletariado.

Los adictos a las emociones políticas están obligados a desacreditar la frialdad de la estadísticas y la melancolía a la que nos condena constatar que la materia (y más aún la naturaleza humana) se oponen a nuestras construcciones utópicas.

Tomemos el caso del tamaño óptimo del Estado como porcentaje de la economía nacional. Una vez planteas el problema con precisión, por ejemplo en el contexto de la Teoría de la Hacienda Pública, resulta que es casi imposible que el nivel socialmente óptimo de tasación sea 0 o 100%. Por tanto aquellos que defienden estos dos números arbitrarios (anarquistas y comunistas), están obligados a desacreditar no solo la propia teoría de la Hacienda Pública, sino incluso el propio concepto de “tasación óptima”. Sus argumentos pueden parecer fuertes (¿Quién es ese sujeto social que optimiza?), pero en última instancia el 0% y el 100% son dos números como cualesquiera otros del intervalo [0,100%], y quienes los proponen no hacen sino ofrecernos su propia estimación de un óptimo. Dado que su estimación no es el resultado de ningún proceso de optimización, tienen que intentar convencernos de que el problema de escoger un nivel impositivo no tiene nada que ver con los números.

Desgraciadamente para ellos, la pregunta es numérica, y por tanto solo admite respuestas numéricas, que deben ser planteadas en un marco numérico.

2.-Marginalismo económico y ética anarco-liberal

En el nivel más abstracto de la teoría política, la situación parece más cómoda para los iusnaturalistas de todas las clases. La ética libertaria de la no-agresión parece una respuesta natural a los problemas normativos en política. Por ejemplo, el Estado, vía impuestos nos expropia lo que no ha producido a cambio de una protección que no le hemos demandado. Es un robo, ¿no?

Desde mi punto de vista, si tengo que elegir entre que una persona muera de hambre, o que se cometa un robo para evitar una muerte, yo me quedo con el robo. Es decir, no comparto la ética de la no-agresión: en mi función de elección normativa no solo está representada la agresión como mal político. Pero dicho esto, la ética de la no agresión en su variedad anarquista no solo falla por su fijación con la agresión. Falla a nivel más profundo cuando la situación a la que se enfrenta el sujeto le exige elegir entre agresiones.

El teórico anarquista denuncia todas las agresiones y se muestra enemigo de todos los agresores. Por ejemplo, no es que los teóricos anarco-liberales piensen que la Alemania nazi y el Gobierno Federal Estadounidense son igual de malos: lo que creen es que son ambos son malos y que dentro del mal no tiene sentido preguntarse por grados. Aunque creyesen que hay grados no tienen una teoría de la graduación de males. La agresión es agresión y el Estado es Estado porque agrede (institucionalmente).

En el mundo real, claro, lo único que cuenta es cual es marginalmente peor, porque la acción ocurre el margen. La vuelta de tuerca es asombrosa: los marginalistas económicos más militantes tienen una ética totalmente no marginalista. La ética no marginalista acaba siendo puramente nihilista, porque le falta la propiedad esencial para que sea útil en el campo de la acción (y la política es siempre acción): que nos ofrezca respuestas donde ocurre la acción: en el margen. El libertarismo radical falla en el peor de los lugares: en sus propiedades topológicas.

Desde luego se puede desarrollar una moral de la no agresión con buenas propiedades de continuidad. Es decir, la construcción de una ética liberal compatible con el marginalismo exigiría describir una métrica completa de la agresión que nos permita responder si está justificado cobrar impuestos para luchar contra el nazismo, o si es mejor dejar que el nazismo prevalezca, y luego cobre impuestos. El libertario se intenta zafar de esta pregunta diciendo que en el mundo positivo este tipo de trade-offs no existen, lo que es directamente absurdo, o que son culpa del estatismo. Pero el estatismo existe y un sistema normativo completo debe dar respuestas coherentes sobre cómo actuar en todo marco posible.

En todo caso, incluso en un mundo anarquista será necesario elegir entre agresiones: los problemas asociados a la agresión preventiva y el free-riderismo exigen elegir entre la agresión "ilegitima" y la derrota. El uso de rehenes y escudos humanos exige elegir entre agresiones ilegitimas (a no agresores). En ambos casos, en la acción implícitamente describiremos que agresiones son más ilegitimas, y ese “más” es precisamente lo que los libertarios radicales se niegan a considerar.

3.- Las escuelas no cuantitativas en el mercado

El mercado tiene preguntas cuantitativas. Y por tanto exige respuestas cuantitativas. Los intermediarios financieros tienen que decidir a qué precio comprar o vender un activo, y pretenden utilizar estrategias de trading con el mejor ratio riesgo/beneficio posible. Las empresas tienen que tomar decisiones de inversión sobre el ciclo macroeconómico: cuando y cuanto invertir. Las agencias de calificación tienen que adscribir cada activo de renta fija a un segmento con riesgo de impago homogéneo.

Las escuelas no cuantitativas no admiten preguntas cuantitativas, y en general, aparte de culpar a sus sospechosos habituales de todos los males, no tienen más que ofrecer. Un economista austriaco nos puede decir que nuestra prosperidad es un espejismo resultado del intervencionismo monetario, pero cuanto durará el espejismo, si estamos ya en el punto en que no merece la pena meterse en negocios, o si estamos o no en un sector expuesto a las turbulencias macroeconómicas son cuestiones que su propia teoría considera esencialmente no abordables. Por tanto, para que te digan que no saben, ya te compras el libro y lo lees tú mismo.

No hace mucho se acusó a las agencias de rating de ignorar la teoría austríaca. Pero si la hubiesen conocido, en todo caso, ¿Cómo aplicarla a decidir si una emisión concreta es AAA o AA? Para hacerlo hubiesen necesitado traducir la teoría austríaca del ciclo a un modelo numérico, y el austriaco que hubiese hecho el apaño hubiese sido inmediatamente excomulgado. Si no hay austriacos en los mercados es por definición: nada más entrar en los mercados dejarían de ser austríacos.

El mercado rechaza las escuelas no-cuantitativas de economía porque no responden a lo que el mercado pregunta.