miércoles, octubre 12, 2005

La II Guerra Fría: Otro Terrorismo de Masas, Defensa Civil y Reconstrucción

1.-Otras formas de terrorismo de destrucción masiva

Quiero hacer ahora un breve apunte sobre otras formas de terrorismo de destrucción masiva. En los próximos años, incluso si no se usa la bomba nuclear, seguramente asistiremos a unos cuantos atentados de masas. Alguno de ellos, en forma de sabotaje bien diseñado, puede superar las mil bajas, incluso alguno quizá llege a las diez mil. Pero no es este terrorismo de masas el que voy a considerar. Lo que voy a considerar aquí son ataques que representen un riesgo existencial. Es decir, aquellos golpes que puedan provocar una desestabilizacion estructural a nivel global.

Aparte de los ataques nucleares, existen dos amenazas clásicas en forma de armas de destrucción masiva: armas químicas y biológicas. Las armas químicas son mortales pero es difícil catalogarlas como amenaza existencial. No creo que un ataque químico pueda provocar más de mil o dos mil bajas. A lo sumo diez mil. El efecto sería desestabilizador, pero estaría por debajo del nivel existencial. En el peor de los casos bastaría equipar a la población con mascaras de gas.

Las armas biológicas si pueden representar una amenaza existencial. Incluso sin más que extender por medios naturales algunos virus particularmente letales, el resultado puede ser una mortandad muy significativa. El Ebola, el SARS, la viruela, incluso la gripe aviar… Todos ellos pueden ser extendidos a propósito con efectos masivos. Hay pocas soluciones para ello. Es verdad que los servicios sanitarios de los Ejércitos (o sus homólogos civiles como el CDC) han desarrollado una cierta habilidad para contener enfermedades infecciosas. Pero a partir de una cierta masa crítica, el crecimiento de las infecciones es exponencial.

Nuestra mejor defensa es que extender un virus en Occidente acabaría teniendo un efecto boomerang, y los potenciales terroristas saben muy bien que una pandemia mataría mucha más gente en el mundo musulman que en Occidente (por el nivel de nutrición y atención sanitaria). Además el efecto de tal ataque sería muy diferente del caso nuclear, ya que las expectativas de repetición serían mucho más tenues. La dinámica del terror no se establece con igual fuerza ante una amenaza difusa y deslocalizada.

En todo caso, si el golpe fuese de proporciones existenciales, la represalia nuclear estratégica podría ser igualmente viable. Especialmente lo sería si el enemigo fuese capaz de desarrollar un virus racialmente selectivo. Si eso ocurre, ya sabeís: las nucleares.

En general no creo que evitar la proliferación de armas biológicas sea posible. La tecnología necesaria no es maquinaria pesada, ni se necesitan instalaciones enormes o grandes procesos industriales. Lo único que podemos hacer es mantener algunos descubrimientos y tecnologías sensibles en secreto. Y que los servicios de inteligencia traten de controlar la entrada en ciertos paises sensibles (como Congo) de elementos sospechosos. Pero mientras que proliferación nuclear es algo relativamente evidente, con los medios actuales de detección, la tecnología de producción de armas biológicas es mucho mas dificil de controlar.

En general no siento hacia el terrorismo biológico o químico el mismo nivel de urgencia que ante el nuclear. Es una amenaza menos definida y menos probable; tambien se puede hacer menos al respecto.


2.-Defensa civil y reconstrucción.

Una de las diferencias fundamentales entre la I y la II Guerra Fría es que en el caso de la II Guerra Fría, si se produce él o los ataques nucleares, habrá un día después. Con los arsenales combinados de las dos superpotencias, enfrentábamos la extinción.

Al día siguiente de un ataque apocalíptico, hay que gestionar el desastre. No puedo dar demasiadas ideas. Las referentes a la represalia ya las he considerado. En cuanto a la defensa civil, estaríamos ante un ataque limitado, con unos centenares de miles o en el caso termonuclear, unos pocos millones de bajas. No es el escenario post-nuclear total de la I Guerra Fría. Lo más difícil sería organizar una transición ordenada. Especialmente porque el desplome del consumo y la inversión produciría un paro enorme.

Los agentes privados no pueden anticipar un suceso tan volátil y nuevo como un ataque nuclear. Por eso es el Ejercito y las instituciones del Estado quienes deben tener preparados los planes de contingencia para asegurar una transición lo más ordenada posible hacia un nuevo modelo económico más descentralizado y necesariamente más pobre. Mantener el valor del dinero y la capacidad de recaudación sería muy difícil y los Bancos Centrales deben considerar como afectarían sucesos extremos como este a la circulación monetaria, pero sobre todo a la estabilidad del sistema financiero. Diseñar una Ley de Excepción Monetaria ahora, podría evitar errores enormes que se producirían en caliente.

La segunda cuestión es que el comercio internacional colapsaría o al menos se reduciría muy significativamente. Europa debe ser capaz de mantener uno mínimos de producción agraria y unas reservas estratégicas de alimentos suficientemente grandes. Desde luego la PAC actual es un engendro irracional que no solo alimenta a Europa sino que es capaz de dar de comer a media África. Pero yo no me sentiría seguro si la Unión fuese incapaz de producir del orden del 60% de su consumo agrícola (lo mismo para los USA). Rediseñar la PAC para convertirla en un back-up de los mercados agrícolas internacionales en vez de un sustituto, por ejemplo subvencionando que los campos permanezcan arados y la maquinaria en stock por si ocurre lo peor, me parece una necesidad imperiosa y una forma de dirigir una política irracional y lobbista hacia una utilidad estratégica.

Las reservas energéticas son otro problema, pero ya he dicho que si hay un ataque nuclear propongo una represalia estratégica: de la misma forma tomar los campos de petróleo saudíes como indemnización me parece perfectamente valido y factible, una vez su población ya no esté allí.

Otro punto esencial es mantener en marcha a toda costa las utilities esenciales: las de comunicaciones, Internet, el agua y en general la base industrial deben seguir funcionando. Son el esqueleto del sistema y deben estar estructuradas en forma distribuida y robusta.

Algunos os dirán que el intervencionismo no puede aportar nada al desarrollo. Se equivocan: la economía funciona en términos marginales, y solo es eficiente en el margen. Los riesgos descontados y conocidos se pueden asegurar, y de hecho este sistema esta mas preparado que ningún otro para resistir perturbaciones relativamente grandes. Pero más allá de cierto punto de shock, cuando los precios desaparecen o escasean bienes o servicios básicos, los agentes no saben desenvolverse y se descoordinan. El sistema capitalista es una estructura orgánica, que se auto-regenera fácilmente hasta cierto punto, pero más allá de él, ciertos daños necesitan muchos años para arreglarse.

Voy a proponer un simil médico: después de la rotura de una pierna, lo eficiente es entablillarla, y solo una vez entablillada se puede confiar en la capacidad auto-regeneradora del hueso. Cuando el trauma es suficientemente grande, la capacidad del Estado para coordinar a los agentes creando una señal común, o directamente por la fuerza, es una herramienta insustituible. La destrucción masiva de activos del post-ataque debe evitarse, y solo un Estado fuerte puede evitar ciertas formas de perplejidad económica. Y proveer ciertos bienes y servicios esenciales. La gente no sabrá que hacer, y el Estado puede hacer un trabajo insustituible simplemente creando una señal clara de “business as usual” y garantizando ciertas infraestructuras básicas.

En todo caso, si se produce el ataque nuclear, un escenario mundial peor que el de la Gran Depresión del 29 sería inevitable. Y no menos inevitable sería implementar un rescate a lo "New Deal".



PD.- Con este post, acabo la parte primera de “La II Guerra Fría”, es decir la dedicada al terrorismo de destrucción masiva. Ahora haré una pequeña parada, porque estos temas son cansados y escribiré un poco sobre economía y política.

PD2.- Estos dos posts de Marginal Revolution describen las aportaciones de los dos últimos premiados con el Premio Nobel de Economía: dos teóricos de juegos. ¿Os acordaís de cuando hablé de los "estrategas de la I Guerra Fría"? Aquí están:

Aumman: Economía neoclásica (neo-walrasiana), Arbitraje con agentes continuos, Guerra Fría y Destrucción Mutua Asegurada, Probabilidad Bayesiana. Además es judío ortodoxo e israeli. (Felicidades!)

Schelling: Teoría de la Negociación, Teoria de la Disuasión y Estudios sobre Degradación Urbana(!).

Un saludo para la RAND Corporation.

3 Comments:

At 3:41 a. m., Anonymous PFL2 said...

Pues esperaremos con ansias esos comentarios sobre economía y política, que ya se echaban en falta.

PD.- Te mandé un correo a la dirección de tu web sobre una consulta que tenía pendiente acerte.

Saludos. PFL2

 
At 3:44 a. m., Anonymous Anónimo said...

Bueno, perdón por la burrada que he puesto antes "acerte". Es "hacerte", claro.

 
At 4:03 a. m., Anonymous Anónimo said...

Yo tambien espero esos artículos con ansiedad, aunque me gustan tus análisis militares.

 

Publicar un comentario en la entrada

<< Home