miércoles, diciembre 13, 2006

Ante Dios y ante la Historia

1.-Chile, al borde del abismo

El 11 de Septiembre de 1973 la Republica Chilena llevaba unos meses muerta y solo faltaba enterrarla. Salvador Allende había llegado al poder con el viejo principio leninista de “un hombre, un voto, una vez”, que emparenta a todos los totalitarismos políticos y religiosos. Nada más alcanzar la presidencia de la Republica inició un proceso masivo de nacionalizaciones, que no se limitó al cobre, como se nos quiere hacer creer: la banca, las empresas de telecomunicaciones, el textil y finalmente cualquier industria ocupada a la fuerza por los trabajadores (que quedaba en manos del Estado). Según Wikipedia (recomiendo leer el artículo entero):

“La estatización de las empresas se llevó a cabo con el uso de ciertos resquicios legales (el Decreto Ley N° 520, de 1932), que databan de la República Socialista, que cayeron en el olvido pero que no por eso dejaban de tener valor legal. El resquicio consistía en que cuando alguna empresa considerada clave de la economía detenía la producción, el Estado la podía intervenir para que vuelva a producir. El sistema utilizado era paralizar las empresas con trabajadores pro Unidad Popular, que pedían la intervención del gobierno, el cual requisaba la industria. El sistema fue juzgado ilegal por la derecha, pero fue sancionado como legal por la Contraloría de la República.”

Y el proceso iba más allá, en la línea de la des-kulakización staliniana:

“A finales del año 1971 se llevó a cabo la expropiación de más de dos millones de hectáreas. Estas tomas empezaron a adquirir ribetes más y más violentos, por los enfrentamientos entre terratenientes y campesinos. El primer muerto fue Rolando Matus, pequeño agricultor muerto a tiros cuando defendía una propiedad mínima en el sur de Chile contra quienes intentaban ocuparla por la fuerza”

Esa era la “gran industria” y la “oligarquía” contra la que luchaba Allende. La lectura del relato de los hechos tal como aparece en Wikipedia es el de un clásico golpe de Estado gubernamental, y solo el sectarismo o la ignorancia puede negar que el Partido Socialista (marxista, no lo olvidemos) llevaba al país hacia una guerra civil.

En los tres años de Salvador Allende, ademas de un desastre político se había producido un desastre económico: la inflación llegó a los tres dígitos (en un país atípicamente estable en la región), la producción nacional se llego a desplomar un 12% en un año y finalmente con la moneda por los suelos y sin créditos internacionales, llegaron el paro, el desabastecimiento y las cartillas de racionamiento.

Mientras tanto el Estado alentaba con una mano y permitía con la otra una fuerte oleada de violencia de extrema izquierda, y el desembarco de observadores cubanos que preparaban el país la conflagración que deseaba la izquierda filo-soviética. También se preparaba el estado para controlar las emisoras de radio y el sector papelero, es decir, la prensa. Por si queda alguna duda de las intenciones revolucionarias de la izquierda chilena, aquí esta la prueba de fuego: el paramilitarismo.

“Había visto actuar a extremistas en el asesinato de Pérez Zujovic, y ahora comenzaron a armar a grupos de trabajadores y pobladores afines con sus ideas, creándose los llamados «cordones industriales» […] El mismo Gobierno se vio envuelto en un caso de importación ilegal de armas desde Cuba, al llegar un avión de esa nacionalidad que no fue registrado y que se trasladó de inmediato a la casa presidencial de Tomás Moro, con armas enviadas para el GAP (Grupo de Amigos del Presidente) En ocasiones, el Gobierno se negó a usar la fuerza policial para controlar estas acciones (en casos de tomas de fábricas y radios opositoras), siendo, en general, tibio en su reacción. La razón de ello es que los que realizan estas acciones son gente de la Unidad Popular, que luchan por el socialismo”.

El propio Congreso, ante la escalada suicida que estaban tomando los acontecimientos, pidió al Ejército (¡!) un pronunciamiento. El lector haría bien en leer el documento siguiente antes de que la Policía del Pensamiento o la BBC lo borren de la Red.

2.- Dictadura y Represión

Aún cuando la inflación de tres dígitos y el desabastecimiento autoinfligido ya habían puesto al país de rodillas, la cúpula del Ejército se negaba a atentar contra más de un siglo de legalidad republicana. Pero finalmente toda la paciencia se volvió inútil, el Partido Socialista se negó sistemáticamente a realizar un plebiscito en medio de la crisis nacional que el mismo había provocado [1], y los oficiales exigieron a la Junta de Estado Mayor que tomase las mediadas necesarias para restaurar, sino la legalidad, al menos el orden. El 11 de Septiembre de 1973, después de uno de un formidable discurso, que ha pasado a la Historia no solo por el patetismo de las circunstancias, sino por su triste belleza, murió en combate Salvador Allende.

Aunque la valoración política de su obra no puede ser menos que catastrófica, su actitud de valentía personal y su lealtad a los principios en los que creía tienen que merecer la mayor estima de un observador imparcial. Pero el lector no debe olvidar que esos principios a los que servía devotamente Allende eran los del marxismo, es decir, los de una ideología sangrienta y fallida. Los siguientes párrafos, por tanto, los voy a dedicar a la melancólica tarea de describir las trágicas consecuencias del idealismo equivocado. Y en la larga historia del idealismo equivocado, nunca más idealismo y nunca más error que en los movimientos comunistas que ensangrentaron el s.XX.

El Golpe de Estado de Pinochet fue recibido por los movimientos revolucionarios que lo habían provocado con el más absoluto pavor. Todavía no estaban preparados. Los Estados Unidos habían entrenado al Ejército chileno en técnicas de contrainsurgencia, dentro del marco de la Escuela de las Américas. El Ejército organizó un golpe de descabezamiento, y a porcedió a implementar una estrategia de Terror, cuyas dimensiones NO se ocultaron para provocar una reacción de pánico. El modelo fue el de la noche de los “cuchillos largos” nazi. Detenciones masivas, no esperadas, una utilización profusa de la tortura y en el caso de las presas femeninas, formas de violación cuya crueldad dejo a la imaginación del lector. Los testimonios sobre los crímenes están contenidos aquí, y el lector haría bien no solo en tomarlos en serio, sino en considerar que probablemente quienes pasaron por ello no lo han contado todo.

A la crueldad de la represión hay que sumar la naturaleza idealista de quienes la sufrieron. La mayor parte de los cuadros izquierdistas estaban formados por jóvenes universitarios, y algunos trabajadores ganados a la causa marxista, y los inadaptados sociales que formaban el Ejército disfrutaron a fondo la oportunidad de dar rienda suelta a su resentimiento. Dejo de nuevo a la imaginación del lector los resultados.

Pero si el régimen demostró un sadismo difícil de superar, el lector no debe olvidar que la represión no fue masiva. El número de muertos provocados por la dictadura chilena fue según el informe Rettig de 3.195. Esto quiere decir que en un siglo caracterizado por asesinatos millonarios, la represión pinochetista merece el adjetivo de quirúrgica, tanto por su extrema crueldad como por su precisión. En esta Web de la Universidad de Hawai aparecen los mayores crímenes contra la Humanidad registrados. El lector puede buscar las cifras de Pinochet para descubrir que con los muy estrictos criterios de la Universidad de Hawai (incluye varias formas de asesinato indirecto que no se suelen considerar “genocidio”), el régimen cubano ha provocado diez veces más bajas que el chileno, y además dos millones de exiliados.

Dentro del siglo XX, la represión pinochetista hay que mirarla con lupa. El régimen gemelo de la Junta Militar Argentina asesinó a más de 35.000 personas (varias veces más que en Chile, corregido por población), dentro de un esquema de total descontrol, que los mandos chilenos jamás permitieron. Los excesos de la represión chilena servían a una causa política, mientras en Argentina, la política se convirtió en una excusa para ejercer los excesos de la represión.

3.-El milagro chileno

Básicamente la represión militar chilena tuvo una fase aguda de dos años, y después, cuando el control militar del país estuvo firmemente en manos de la Junta, la virulencia represiva fue disminuyendo, entre otras cosas porque a muchos de los detenidos se les ofreció el exilio y porque ante el régimen del terror instalado el desaliento cundió rápidamente. Los primeros años de la dictadura militar fueron un desastre económico. Aunque anti-marxistas obsesivos, los militares tenían las manías dirigistas que habían caracterizado las últimas décadas en América Latina. La Junta se jugaba en el campo económico su credibilidad política, y por pura casualidad acertaron con el caballo ganador del liberalismo económico.

En 1975 con la persuasión de los discípulos chilenos de Milton Friedman (que contaron con la ayuda del Maestro), se aplicaron una serie de políticas liberales, que sanearon las finanzas públicas, contuvieron la inflación y pusieron al país en el camino de un crecimiento que caracterizó la década de los ochenta. Esas políticas las han respetado por todos los gobiernos posteriores y convierten a Chile en el país más próspero de América del Sur. Y con su sistema privado de Seguridad Social y su insignificante deuda pública, Chile tiene el Estado más saneado y fiscalmente responsable del mundo.

En los primeros años de la dictadura se registró un aumento significativo del paro y de la desigualdad, pero un país herido económicamente debe empezar por acumular capital y por generar crecimiento antes de pensar en repartir una renta que no tiene.

4.-La obra

No ha habido en el s.XX un régimen autoritario más necesario, menos sangriento y con más éxito en el plano social y económico que la dictadura chilena. Y es precisamente su éxito, no su brutalidad, lo que lo ha convertido en una grotesca obsesión para la izquierda. En el propio Hemisferio Occidental encontramos dos regimenes sangrientos y fallidos de izquierdas (Nicaragua y Cuba) y un régimen genocida de derechas en Guatemala (más de 200.000 bajas).
Las dictaduras argentina, uruguaya y brasileña mataron más y dejaron peor a sus países. El mismo PRI mejicano tiene mucha más sangre y mucha más miseria en su pasivo político.

Roma no paga aliados, y parece que sus mentores americanos y la derecha internacional, que le deben una sonora victoria en la I Guerra Fría, han decidido repudiar a Pinochet por motivos de comodidad o de pura ignorancia política. Para poder desembarazarse de este éxito incomodo (¡!) la derecha actual emplea un montón de falacias, algunas más, y otras menos absurdas. Unos, directamente en el campo de la oligofrenia nos dicen que “toda dictadura es rechazable”, como si la democracia hubiese sido una opción en el Chile de 1973. La derecha kerenskista que parece haber pasado por este siglo sin que este siglo pasase por ella, se aferra a nociones de legalidad que el propio Pinochet consideró probablemente con más cuidado y con más congoja que sus críticos actuales (comodamente instalados en Londres o Madrid).

La República no existía y el kerenskismo de Pinochet hubiese conducido al mismo lugar que el kerenskismo de Kerensky: primero la revolución, luego la matanza, después el totalitarismo y finalmente el trauma de la transición al capitalismo. Cada apartado de esta lista melancólica, suma su propia pila de cadáveres. Y las vidas destrozadas por la miseria.

Más sutiles, están los de la dictadura romana. ¿Por que no dejó el poder antes? Cuando se cayó el puente de Tacoma, el Gobernador del Estado prometió: “reconstruir el mismo puente sobre el mismo río”. Un famoso ingeniero le advirtió que “se caería de la misma forma”. Devolver el poder en medio de la crisis y de la ofensiva marxista era entregar el país a los lobos. Una vez derramada la leche de la ruptura constitucional y de la represión, Pinochet estaba obligado a devolver un país viable y saneado. En 1990, con una economía boyante y el bloque socialista desaparecido, retornó el poder al pueblo. ¿Pudo ser antes? Quizá. ¿Como le hubiésemos juzgado si hubiese sido demasiado pronto?

Luego están, como no, la señorita Peppys y sus discípulos, que le acusan de corrupción. La acusación no estaría mal en nuestro querido Luxemburgo, donde los políticos (seguramente) son probos funcionarios germano-parlantes. Pero en Latino-América, Pinochet ha robado menos que cualquier dictador, y también menos que casi cualquier gobernante democrático. Él, que tenía que enfrentar el riesgo de un exilio incierto guardó para vivir y garantizar su seguridad unas decenas de millones de dólares. Es decir, una cifra insignificante y a todas luces necesaria para afrontar los riesgos que la dictadura siempre acarrea.

Desde luego el tipo no era simpático, y tuvo la desgracia de que sus enemigos si lo eran. Pero sus simpáticos enemigos eran extremistas y si podemos juzgar por la experiencia histórica (y si no, ¿como juzgamos?) hubiesen conducido a Chile por el camino de Cuba. Hoy Chile esta en el camino de Corea del Sur.

5.-El hombre

Pero si bien la Historia será benévola con la obra de Pinochet, el hombre no saldrá bien parado. Y no lo será porque buena parte de la crueldad de la represión militar fue innecesaria. Y cuando corre la sangre, toda negligencia es demasiada. Comparado con la alternativa revolucionaria (tal como la hemos visto donde triunfó) la Junta Militar fue cuidadosa en concentrar la represión en sus enemigos políticos. Y acometió una reforma social formidable.

No le culpo, por tanto, de derramar sangre para alcanzar sus fines, porque esos fines justificaban el derramamiento de sangre (la evidencia de Cuba apuntala esta obviedad con la evidencia). Pero la violación nunca es necesaria. El recurso sistemático a la tortura tampoco. Y Pinochet tenía poder para limitar ambas cosas. Se cometieron abusos horribles y perfectamente innecesarios, que él conocía, y que permitió por puro revanchismo ideológico. Dado que la izquierda chilena no había tenido la oportunidad de comenzar su represión, ni siquiera la venganza justifica los actos de Pinochet. Fue innecesario y la violencia innecesaria es imperdonable. A nivel personal, es aún más imperdonable la hipocresía llamarse cristiano y odiar tanto.

El estudio de la obra de Pinochet no solo queda para los historiadores. Los próximos años nos depararán conflictos terribles. Las técnicas de contrainsurgencia y la represión militar van a estar en el arsenal que necesitaremos para contener al fascismo islámico. En ese sentido dos lecciones quedan para el futuro: en primer lugar, que golpear con anticipación y dureza a un movimiento revolucionario funciona. En segundo lugar, que la Historia perdona cualquier atrocidad necesaria, pero no las atrocidades innecesarias. Distinguir unas de las otras es una de las tareas principales de un estadista. Pinochet fracasó (porque quiso) en esta prueba de fuego.

No puedo hacer un balance negativo de los 17 años de la dictadura militar; pero si Pinochet hubiese cuidado a sus enemigos solo un poco mas, si hubiese evitado las violaciones sistemáticas y si hubiese limitado las torturas a lo que las necesidades de inteligencia exigían, yo hubiese titulado este post “Augusto el Grande”. Pero la grandeza exige no solo el éxito, sino también la magnanimidad personal. Decenas de miles de personas innecesaria (y horriblemente) torturadas le separan para siempre la Gloria, que de otro modo le correspondería.

En todo caso, por los servicios prestados a su país y a la lucha anti-comunista mundial, Descanse en Paz.

[1] El propio 10 Septiembre, cuando la familia de Allende había dejado el país en previsión del golpe, el Partido Socialista se avino al plebiscito: en mi opinión fue una táctica dilatoria. En todo caso era tarde, demasiado tarde…

PD.- Para todos los que reparten carnets de liberal, leamos a Hayek:
What opinion, in your view, should we have of dictatorships? Well, I would say that, as long-term institutions, I am totally against dictatorships. But a dictatorship may be a necessary system for a transitional period. At times it is necessary for a country to have, for a time, some form or other of dictatorial power. As you will understand, it is possible for a dictator to govern in a liberal way. And it is also possible for a democracy to govern with a total lack of liberalism. Personally I prefer a liberal dictator to democratic government lacking liberalism. My personal impression — and this is valid for South America - is that in Chile, for example, we will witness a transition from a dictatorial government to a liberal government. And during this transition it may be necessary to maintain certain dictatorial powers, not as something permanent, but as a temporary arrangement”

F.A Hayek, Entrevista para el Mercurio de Chile (1981)

18 Comments:

At 10:12 a. m., Blogger Chema said...

Un post valiente, Kantor, prepare el paraguas.

Interesantísima la entrevista con Hayek, por cierto.

 
At 11:06 a. m., Anonymous Anónimo said...

Me recuerda a esa frase de que el cónyuge es ese ser que te ayuda a sobrellevar esos momentos que nunca hubieras conocido de no haberte casado.
Produce inquietud moral que un asesino haya podido producir una sociedad mejor que la que hubiera existido de no ser por él

 
At 12:30 p. m., Anonymous Anónimo said...

¿Por qué es valiente, por decir la verdad? ¿Todavía álguien no ha leído pavonearse al equipo de Allende, esos mártires de la democracia, explicando lo que ellos mismos dijeron que harían, lo que de hecho estaban haciendo y lo que pensaban de todo ello? ¿Se les puede acusar de mentir a ellos también?

 
At 1:30 p. m., Blogger K Budai said...

¡Magnífico artículo!
Siento alguna envidia y resentimiento por que me has robado mi post a medio escribir :). Después de leer el tuyo, tuve que reducirlo a una breve nota.
Creo que hubiera valido la pena señalar entre los antecedentes del golpe la visita de Fidel durante ¡3 semanas! actuando como un testigo de Jehova prediciendo el apocalipsis. Este hecho tuvo como consecuencia exacerbar los ánimos, darle coherencia a la resistencia ya existente y minar el apoyo y la credibilidad de Allende. Es visto ora como un error político de Castro, ora como un acto deliberado para seguir siendo el único mesias. En cualquier caso, fue un catalizador del anti-allendismo que condujo al golpe.

 
At 3:01 p. m., Blogger Germánico said...

Una vez se desatan ciertas fuerzas es difícil contenerlas. Siempre hay, además, consecuencias imprevistas (como el propio Hayek dice), tantas más cuanto más abarca una acción, cuanto más política es.

Un post muy equilibrado.

La realidad es imperfecta. Ello lo prueba que el Chile del 73 no tuviera otra salida que Pinochet.

 
At 6:45 p. m., Anonymous Anónimo said...

Bonito post.
Demuestra la simpatía de los libeggales por regímenes fascistas como el de Pinochet.
¿Todavía se sorprende alguien?

 
At 7:00 p. m., Blogger Citoyen said...

Dios mío compañero, esto es màs realismo político de que mi pobre alma exhegeliana y exromántica puede asimilar...

Si fuera psiquiatra te secuestraría y te psicoanalizaría, estoy seguro de que lo haces (al menos en parte) por provocar :P.

En fin, ya sabes, no estoy de acuerdo pero no puedo llevarte la contraria.

 
At 7:14 p. m., Blogger Citoyen said...

Acabo de releer el post... Es aún mas escalofriante que la primera vez. De veras... no sé... ¿como puedes verlo con esa frialdad?

Me siento un poco estúpido no dando mi opinión con mas amplitud. Te enlazo el post que escribí cuando lo de líbano, explica mi posición respecto a los métodos "quirurgicos". En política, decía camus, son los medios los que justifican el fin.

http://auxarmescitoyens.blogspot.com/2006/08/la-guerra-que-ganaremos-o-no.html

 
At 9:54 a. m., Anonymous Anónimo said...

"¿como puedes verlo con esa frialdad?"

Porque en el momento en que aceptas lo evidente, es decir, que la guerra puede ser necesaria (por ejemplo la II WW) ya has cruzado el Rubicon: aceptar que tienes que matar a perfectos desconocidos que ademas estan ahi a la fuerza (reclutas) es atravesar la frontera de la moral pre-maquiavelica y entrar en el utilitarismo mas atroz.

O dicho de otra forma, una vez aceptas que hay situaciones en que tiene que morir alguien, la cuestion es decidir cuantos y quienes.

El post original iba a ser mas elogioso, porque me limitaba a comparar a Pinochet con la alternativa, pero a la mitad, despues de leer un testimonio pense:
NO SEÑOR, esto no HACIA FALTA. Y esa sensacion de inutilidad horrible, de crueldad absurda si genera una oleada de indignacion.

Por lo demás, en cuanto al post sobre el Libano, dos cosas:

1) Para los judios lo prioritario no es "encontrar la paz", sino "no perder la guerra".

2)Dado que el conflicto produce una cantidad inevitable de bajas (y esto parece seguir una ley de conservacion) el Estado de Israel procura que las bajas sean no-israelies. En particular dices que esto "no arregla" nada, pero despues de la operacion "Muro de defensa" los atentados en Israel se redujeron a menos de un cuarto de los que habia. La idea de que la violencia "no arregla nada" es inverosimil: arregla unas cosas y otras no.

En el caso judio no ha traido la paz, pero como decia el sionista negro de Matrix II "llevan 100 años enviando Ejercitos contra nosotros, y SEGUIMOS AQUI". De los pacificos judios de Centroeuropa murieron 6 millones.

Kantor

 
At 12:58 p. m., Blogger K Budai said...

Citoyen: ¿como puedes verlo con esa frialdad?

¡Pero si está respomdido en el post?

Kantor: «...podemos juzgar por la experiencia histórica (y si no, ¿como juzgamos?)»

Me temo Citoyen, que quieres ver el pasado no como un dato irrevocable, sino usando la máquina "Y si..." del profesor Hubert Farnsworth.

 
At 6:18 p. m., Blogger John Leo Keenan said...

Kantor:
"No le culpo, por tanto, de derramar sangre para alcanzar sus fines, porque esos fines justificaban el derramamiento de sangre (la evidencia de Cuba apuntala esta obviedad con la evidencia). Pero la violación nunca es necesaria. El recurso sistemático a la tortura tampoco."

¿Pero no hubieras tú sufrido el mismo destino de Pinochet si hubieras estado en su lugar, o sea las mismas críticas? Yo pienso que no había nada que Pinochet pudiera haber hecho para evitar estas críticas. Pinochet con seguridad te firmaría ese comentario y con toda sinceridad.

 
At 12:25 a. m., Blogger Isidoro Lamas Insua said...

Comparto plenamente lo dicho por Kantor y añado una nota:¿nadie se ha parado a pensar en que Pinochet sale del gobierno justo cuando el imperio soviético cae? No es casual.

Por otra parte comparto el realismo político totalmente. Recientemente, en redprogre, me he posicionado a favor de una tortura regulada y tasada en lugar de su negación hipócrita. La guerra de contraguerrilla urbana va a ser un tema de interés en próximos lustros, sin lugar a dudas. Y por supuesto la violencia soluciona cosas, claro que sí. La cosa es tasarla y medirla y en este campo los realistas políticos tienen bastante más que aportar que los repetidores de tópicos.

El golpe de Pinochet estaba justificado y fue legítimo, ante los desmanes de Allende... es que los mismos sociatas no saben qué decir salvo repetirnos que somos "fascistas" los que mantenemos la verdad: habitual.

Salud y libre comercio.

 
At 2:17 a. m., Blogger Fernando said...

Siempre me sorprende de los liberales (aunque creo que Kantor se ha declarado no liberal), contrarios a los sabelotodos centralistas (el "fatal conceit" hayekiano) y a las ingenierías sociales y fervosos partidarios de la elevación de la libertad al nivel de valor supremo, justificar aunque sea mínimamente a un dictador antojadizo que mató a 3000 personas, quebró la larga tradición democrática chilena y realizó toda clase de experimentos económicos con su pueblo.

Luego, la descripción económica del régimen pinochetista es cuando menos parcial.

Por poner un ejemplo, el cobre que representaba el 50% de la economía chilena en la época de Allende, hoy después de 30 años sigue representando màs de 1/3.

Chile tiene aún hoy una de las peores distribuciones del ingreso en América Latina sólo superado por Brasil y la destruída Argentina de los últimos años (sacando Haití y ese tipo de "estados fracasados")

Por dar otro ejemplo, en el comienzo de los 80 y luego de 5 años de experimentos económicos, Chile sufrió una gravísima recesión, elevado paro (al menos 25%) e inflación junto con una deuda privada que dejó un tendal de víctimas:

Según Wikipedia:
http://en.wikipedia.org/wiki/Chile_under_Pinochet

"1973-1982

Chile's main industry, copper mining, remained in government hands, but new mineral deposits were open to private investment. Capitalist involvement was increased, pension funds and healthcare were privatized, and Superior Education was also placed in private hands. One of the junta's economic moves was fixing the exchange rate in the early 1980s, leading to a boom in imports and a collapse of domestic industrial production; this together with a world recession caused a serious economic crisis in 1982, where GDP plummeted by 14%, and unemployment reached 33%. At the same time, a series of massive protests were organized, trying to cause the fall of the regime, without success.

Deflation policy

Inflation was a significant factor plaguing the Chilean economy during and after the Allende years. Between September 1973 and October 1975, the consumer price index rose over 3,000%. In order to combat this persistent problem and pave the way for economic growth, the Chicago Boys recommended dramatic cuts in social services. The junta put the group's recommendations into effect, and cumulative cuts in health funding totaled 60% between 1973 and 1988.

The cuts indirectly caused a significant rise in many preventable diseases and mental health problems. These included rises in typhoid (121%,) viral hepatitis, and an increase in the frequency and seriousness of mental ailments among the unemployed. [2].

Exchange rate depreciations and cutbacks in government spending produced a depression. Industrial and agricultural production declined. Massive unemployment, estimated at 25% in 1977 (it was only 3% in 1972), and inflation eroded the living standard of workers and many members of the middle class to subsistence levels. The under-employed informal sector also mushroomed in size. The long-term goal of reducing inflation was achieved in spite of the aforementioned costs.

1982-1990

After the economic crisis of 1982, Hernan Buchi became Minister of Finance from 1985 to 1989. He allowed the peso to float and reinstated restrictions on the movement of capital in and out of the country. He introduced banking legislation, simplified and reduced the corporate tax. Chile pressed ahead with privatizations, including public utilities plus the re-privatization of companies that had returned to the government during the 1982–1983 crisis.

Macroeconomics

Pinochet's policies led to substantial GDP growth, in contrast to the negative growth seen in the final year of the Allende administation. The upper 20% of income earners ultimately benefitted the most from such growth, receiving 85% of the increase [3]. Foreign debt also grew substantially under Pinochet, rising 300% between 1974 and 1988.

Under these new policies, the rate of inflation dropped from about 1,000% per year to about 10% per year. While this was still a high rate of inflation, it allowed the economy to start recovering. From 1984 to 1990, Chile's gross domestic product grew by an annual average of 5.9%, the fastest on the continent. Chile developed a good export economy, including the export of fruits and vegetables to the northern hemisphere when they were out of season, and commanded high prices.

Social costs

The economic policies espoused by the Chicago Boys and implemented by the junta initially caused several economic indicators to decline for Chile's lower classes. Between 1970 and 1989, there were large cuts to incomes and social services. Wages decreased by 8%. Family allowances in 1989 were 28% of what they had been in 1970 and the budgets for education, health and housing had dropped by over 20% on average [4]. The massive increases in military spending and cuts in funding to public services coincided with falling wages and steady rises in unemployment, which averaged 26% during the worldwide economic slump of 1982–1985 [5] and eventually peaked at 30%. However, it should be noted that during the presidency of Salvador Allende, the government employed many from Chile's lower classes in public works programs as well as new and expanded government enterprises. His administration also expanded the government's role in education, healthcare and housing. Consequently, any economic changes after Allende will be biased by the large role of socialist programs during the period.

The economy grew rapidly from 1976 to 1981, fueled by the influx of private foreign loans until the debt crisis of the early 1980s. But despite high growth in the late 1970s, income distribution became more regressive. While the upper 5% of the population received 25% of the total national income in 1972, it received 50% in 1975. Wage and salary earners got 64% of the national income in 1972 but only 38% at the beginning of 1977. Malnutrition affected half of the nation's children, and 60% of the population could not afford the minimum protein and food energy per day. Infant mortality increased sharply.

The junta's economics also hurt the Chilean small business class. Decreased demand, lack of credit, and monopolies engendered by the regime pushed many small and medium size enterprises into bankruptcy. The curtailment of government expenditures created widespread white-collar and professional unemployment.

The junta relied on force, the oligarchy, huge foreign corporations, and foreign loans to maintain itself. Under Pinochet, funding of military and internal defence spending rose 120% from 1974 to 1979. Due to the reduction in public spending, tens of thousands of employees were fired from other state-sector jobs. [6] The oligarchy recovered most of its lost industrial and agricultural holdings, for the junta sold to private buyers most of the industries expropriated by Allende's Popular Unity government. This period saw the expansion of monopolies and widespread speculation.

Financial conglomerates became major beneficiaries of the liberalized economy and the flood of foreign bank loans. Large foreign banks received large sums in repayments of interest and principal from the junta; in return, they lent the government millions more. International lending organizations such as the World Bank, the IMF, and the Inter-American Development Bank lent vast sums. Foreign multinational corporations such as International Telephone and Telegraph (ITT), Dow Chemical, and Firestone, all expropriated by Allende, returned to Chile."

 
At 12:41 a. m., Blogger Kantor said...

Gracias Iracundo. El tema de la tortura es complicado: si se aplica a una cantidad muy pequeña de casos, la democracia puede soportarlo. Pero en ultima instancia es una amenaza que se use masivamente y nunca una confesion bajo tortura debe ser evidencia judicial.

 
At 4:10 a. m., Anonymous Anónimo said...

Kantor:

Poco se puede intercambiar con alguien que parte desde la mentira con pretensión de validez. A propósito olvidaste, seguramente, que la DC y la Derecha chilena se habían pouesto a disposición de una potencia extranjera para evitar incluso que Allende asumiera. A propósito se te olvidó el asesinato de Shneider y el boicot del imperio para desestabilzar a Allende. No hay peor ciego que el que no quiere ver y veo que tu eres capaz incluso de matar por defender tus bolsillos. No hay por lo mismo, ni el mínimo espacio común en el ámbito de los valores, para poder discutir, eres un asesino y un ladrón potencial cuando las cosas no van como te gustan y eso no se puede cambiar.

Daniel

 
At 8:42 p. m., Blogger Kantor said...

"Poco se puede intercambiar con alguien que parte desde la mentira con pretensión de validez"

Respira

"A propósito olvidaste, seguramente, que la DC y la Derecha chilena se habían pouesto a disposición de una potencia extranjera para evitar incluso que Allende asumiera."

Vaya: hubiese sido mas facil que se hubiesen limitado a no votarle:

"». El plan, sin embargo, no funcionó. La DC y la UP llegaron a un entendimiento tras el triunfo de Allende, y se reveló la existencia de un pacto secreto entre los dos candidatos de izquierda (Tomic y Allende) en el que cada uno reconocía la victoria del otro si la diferencia era mayor a los 5.000 votos, y la de Alessandri sólo si este los superaba a ambos por más de 100.000 votos. "

http://es.wikipedia.org/wiki/Salvador_Allende

"A propósito se te olvidó el asesinato de Shneider y el boicot del imperio para desestabilzar a Allende."

En 1970. Inutil a todas luces; de hecho la DC votó por la nacionalización del cobre y todo el mundo estuvo de acuerdo en robar a los americanos. Luego, claro, cuando Allende empezó a robar a los de allí, las cosas cambiaron.

"No hay peor ciego que el que no quiere ver y veo que tu eres capaz incluso de matar por defender tus bolsillos."

Of course... no sabes la cantidad de dinero que perdi (siete años antes de haber nacido) en Chile. Esta claro que me dirigen los intereses: fijate cuantos anuncios hay en mi blog...

"No hay por lo mismo, ni el mínimo espacio común en el ámbito de los valores, para poder discutir, eres un asesino y un ladrón potencial cuando las cosas no van como te gustan y eso no se puede cambiar"

Supongo que como tu no eres ni un asesino ni un ladron potencial rechazas todos los procesos politicos violentos, incluyendo la II Guerrra Mundial y todas las revoluciones de izquierdas del s.XX.

Si no eres partidario de S.Francisco de Asis, me encantaria saber cuales son los criterios que en tu opnion justifican la acción política violenta.

Y ya que estamos, ¿que opinas de Fidel Castro?

 
At 1:01 a. m., Anonymous Fingolfin said...

Excelente blog, no he encontrado ningun numero trasinfinito eso si.

Me repugna en sobremanera esa postura de justificacion de los medios por el fin, esa nauseabunda fraternalizacion con quien tenia el poder de permitir torturar o no hacerlo y decidio permitir torturar, y la parcialidad de juicio del cual ha hecho gala en este articulo Sr.Kantor.

Cuando da por valida la tortura por cuestiones utilitaristas demuestra sus muñones morales.


Usted no hace matematica y su discurso se basa en principios morales, aunque no estaria de mas que una vez encontradas unas las conservara siempre.

Usted nos presenta una estructura tambaleante cuyos principios cambian de una exposicion a otra, usted mismo deberia de percatarse de la parcialidad de principios que demuestra, por lo tanto usted mismo debe de haber caido en la cuenta que sus construcciones no tienen ningun valor en tanto sus principios sigan siendo arbitrarios. Su obra colapsa.

Y bueno si no compartimos los principios morales no puedo dar por validas ni una sola de las conclusiones que obtiene mediante ellas.

Parece que el hilo del tema se ha perdido hace tiempo, tome esta correcion como quien corrigue a quien ha decidido guiarse por la pasion por un momento descuidando la que podria ser una carrera ejemplar.

Un abrazo

 
At 8:21 p. m., Blogger Policronio said...

Gran artículo Kantor, me alegro de que tu anotación de hoy en Batiburrillo me haya llevado a leerlo.

 

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